lunes, junio 07, 2010

De la habilidad de dibujar

Mi padre era seco, pero seco para el dibujo y la pintura. Muchas veces esas habilidades no se traspasan a las generaciones siguientes, pero otras veces, con algunos empujoncitos, la cosa sale, y sale bien, repitiéndose la habilidad en los hijos. No sé si yo sea tan buena como era mi papá, y la verdad, ya no tengo cómo compararlo.

Para el caso, dibujar para mí siempre fue como respirar. Era la solución a mis problemas de niña, a mi propia necesidad de huir, de darle forma a mis ideas y fantasías más extrañas. Mi viejo puede haber ayudado harto en eso, me dio sus "empujoncitos", por medio de un juego simple, que yo disfrutaba mucho: se sentaba conmigo durante horas, con lápices y papeles, para que yo adivinara el objeto que él iba dibujando, antes que terminara. Eran siempre objetos triviales, pero resultaba un ejercicio tan profundo, y tan liviano a la vez, que hasta ahora puedo dibujar esas cosas tal cual las hacía él.

El gato que está arriba a la derecha se llama "Benito", y era la mascota de mi papá. Siempre lo dibujó en sus tarjetas de cumpleaños, en sus cosas, y en las cosas de los demás.

Creo firmemente que mi viejo trataba de inculcarme algo de desarrollo visual y ciertas habilidades motrices con sus ejercicios. De hecho, cuando yo le pedía que me dijera cómo dibujar algo, siempre me decía "Mira....te lo imaginas y le haces una línea alrededor....fácil". Y lo hice, copiando de la realidad, mirando los cuadros de los libros de arte que me habían regalado, y de paso, viendo mucha animación, sobre todo Disney y cómic americano. Aprendí a leer con Mafalda, y esas tiras las repaso sagradamente, como si fueran una vuelta a las raíces.

Finalmente, y como para tratar de cerrar este pequeño pedazo de nostalgia infantil, hace poco hablé con una compañera del taller de ilustración al que estoy yendo. Ella me decía lo frustrada que se sentía cuando dibujaba, porque nada le salía bien. Yo creo que en algún punto empecé a hablarle como una especie de gurú, (y la chiquilla me miró un poco raro...) pero de todo corazón: el dibujo (ojo, no la ilustración, ese es otro tema), es cosa de práctica, de amor por las formas, de rayar mil veces, y nunca borrar. Es no frenarse, y no tenerle miedo a lo que pueda salir en ese minuto.

Se trata de esas prácticas que uno puede llevar a cabo en la micro, en un banquito de la plaza, o incluso en el living de la casa. Es ni más ni menos, que divagar sin límites con cualquier lápiz sobre algún papel. Y nada más.


2 comentarios:

  1. PILAR ME SORPRENDES CON ESTAS DIVAGACIONES INFANTILES COMO LE LLAMAS. ME PARECE QUE LA ESCENCIA DE LA VIDA EN TANTOS DETALLES TIENEN QUE VER CON LO QUE NOS HAN HEREDADO TANTO FISICO COMO INTELECTUALMENTE NUESTROS PADRES O NUESTROS ABUELOS ES TAN ESPECIAL VER COMO EN LA INTIMIDAD DE UN ACTO TAN SIMPLE COMO EL DIBUJAR SE EXTIENDE A TUS ACTUALES ACTIVIDADES, Y LOGRAR PLASMAR EN TUS TINTAS LO QUE APRENDISTES A MIRAR DESDE OTRO PUNTO DE VISTA, LAMENTO COMENTARTE QUE EN ESTOS CAMINOS EXISTE TANTA PERO TANTA GENTE OBTUSA QUE NO LOGRA VER NI SIQUIERA SU PUNTA DE SU NARIZ, A VECES CREO SER YO EL RARO DEL SISTEMA POR TENER UNA VISÓN CON OPINIÓN, EN ESTE ESPACIO DE TIEMPO, EN EL QUE VIVO, LOGRO ENCONTRAR PERSONAS AFINES QUE COINCIDEN EN TANTOS DETALLES QUE A VECES NO LOGRO EXPLICAR PERO QUE COINCIDO PLENAMENTE CON SUS OPINIONES....UN ABRAZO EN ESTA FIESTA DE LA VIDA, Y A REIR CON TODAS LAS GANAS....

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  2. aunque estés al lado mio... nunca me habría enterado de estos detalles exquisitos sobre la relación de tu padre, el arte y tu infancia... me alegraste y tambien mi hiciste pensar en el vínculo que tuve con mi padre y mi infancia.

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