domingo, enero 24, 2010

The surreal thing

The weekend passed away like a fairy dust storm,
with millions of wings fluttering around me.
I travelled through different worlds,
swimming, walking, jumping, flying.
My beloved one smiled at me
soothingly, shimmering against the light.

Now I gotta go back to the real world.
It's gonna feel like a surreal thing,
as usual.

domingo, enero 17, 2010

Viva el cambio (o cómo Chile se quedó sin memoria)

Hoy, domingo 17 de enero, salí a votar con muchas ganas. Estaba contenta. Tomé mi bicicleta con mi Elisa y partimos a poner una línea en una papeleta.

Hace unos cinco años, eso no lo habría dicho jamás.
De hecho, me inscribí en los registros para estas elecciones, con la idea de ejercer mi derecho ciudadano. Había una decisión importante que tomar. O al menos eso creía.

Hay que decirlo, en mi propia historia personal, fui evolucionando respecto a lo que era la política para mí, me fui formando una opinión, fui informándome de a poco, leyendo, comentando, y discutiendo. Nunca faltaron las aclaraciones, las historias escondidas de ciertas facciones, y el pasaje más oscuro, ése de la dictadura, que duele profundamente en la memoria. Probablemente mi trabajo me haya influenciado, y mucho.

Ahora, tras conocer los cómputos, y tal vez desde mucho antes, me arrepiento de haber tomado ese camino. Alguna vez dijeron eso de "ignorance is blessing", o "quien nada sabe, nada teme". Mi naturaleza va en contra de esos principios, y bueno, preferí enterarme de todo. Hoy ganó un candidato que definitivamente no era el mío, representando al sector político que más detesto en nuestro paisaje nacional. Si fuera una especie de rechazo per sé podría tal vez aceptar las cosas en forma más calma, pensar "bué, no ganó la concertación, vamos por el cambio", y toda esa majamama de idioteces demagógicas, pero sé que no es así: el conocimiento me entregó herramientas, me dio directrices, y finalmente, me hizo sentir algo más de pertenencia a ciertos ideales, y a ciertos valores, que naturalmente, no son los de derecha.

Ha ganado la derecha. En ese pequeño grupo de personas hay de todo, para todos los gustos, y ellos ejercerán el poder. Prometen reales cambios respecto al gobierno anterior, prometen mantener lo bueno, sacar lo malo, remozar lo que está obsoleto. Ser mejores.

Mi problema es que no les creo. Para ellos, los homosexuales no existimos, las minorías étnicas son para promover el turismo, todo es medible en acciones, y las voluntades son reversibles como las chaquetas. No les creo cuando hablan de cultura, no les compro nada cuando hablan de proteger al obrero, porque para ellos es llenarse la boca de promesas vacías. ¿Realmente quieren dar cabida a expresiones populares, como por ejemplo, el arte clandestino que nació en los años de dictadura? ¿El muralismo comunista será discriminado? ¿Permitirán esas muestras de cultura? O tal vez, ¿Darán cabida a los homosexuales en su mundo político, en sus leyes, en sus reformas?

Creo que no. La concertación no supo solucionar los problemas étnicos más graves, ni las leyes de herencia y sucesión en parejas del mismo sexo, y apenas hace un par de días lograron finalizar el tema de la píldora del día después. ¿La gente creerá que la derecha sí logrará hacer cambios sustanciales, de fondo, con voluntad real de mejorar el sistema? ¿Qué les hace pensar que en ese grupo NO EXISTEN personas que se entregan a la coima, al robo, al fraude, como los de la concertación? El problema, señores, está en qué perspectiva de vida tendremos los trabajadores, los que estamos sindicalizados, los que sí nos agrupamos para que las relaciones empleador-trabajador sean las correctas, bajo un gobierno al que simplemente NO LES IMPORTAN LOS SINDICATOS, que no respeta los derechos de las personas (ah, no olviden que los homosexuales no existimos) y que finalmente, es heredero de las facilidades, los favores y los valores instaurados durante la dictadura.

Chile está desmemoriado. Me ha decepcionado.
Y así, yo no quiero Chile.

martes, enero 12, 2010

Difusa sensación de vacío

Nada es de extrañar a estas alturas
las palabras todas me son conocidas,
de algún modo no estoy presente,
porque sueño con imposibles
y paisajes concebidos por una mente iluminada,
que no es mía.

En una especie de cápsula propia
mientras camino con un rumbo
marcado por miles de otros seres,
sigo volando, sigo construyendo
y llenando de formas y líneas las veredas.

Nunca el imaginar fue tan precioso escape
en los días más oscuros,
la pequeña puerta de mis ojos
se abre hacia el interior
develándome un paraíso ilusorio
siempre en desarrollo

Y aún cuando camino,
o cuando me siento en la orilla de la nada
creo que los colores lo invaden todo,
con el sólo motivo de servir de alas,
de flores, de vida, de animales,
para llenar la difusa sensación de vacío
que nos rodea a todos cada día.

lunes, enero 04, 2010

En medio de las olas

De pronto, con una fuerza sobrehumana, esa que ostenta la Tierra con una espontaneidad terrorífica, me vi levantada y mecida junto a miles de universos líquidos, de seres azules, de agua y transparencia. Eran curvas, vectores, eran líneas infinitas trazadas desde la eternidad y desde la luna. Arriba el mar, abajo el aire, arriba la arena, y por todos lados, mis propias piernas y brazos, transformados en juguetes de un gigante, contraídos por el frío y la sal, profundos y llenos de imanes minúsculos.

Me entrego. No queda otra opción, más que dejarse llevar. Ya volveré a la playa.

viernes, diciembre 25, 2009

Someone stole my Christmas

Tal vez en una curva del camino,
de la vida,
someone stole my Christmas.

Probablemente la dejé tirada en un rinconcito
y el polvo la cubrió de recuerdos grises.
Es altamente posible
que mi Navidad se haya escondido entre mis sueños,
y entre mis más preciadas ilusiones,
no de bonitos empaques o colores,
ni de regalos costosos
(que realmente no importan)
si no de felicidad, de contento y goce,
segundos muy simples, que incluyen luces,
bolas de colores brillantes,
aves hechas de cristal hace 50 años atrás
pendiendo de la rama de una tradición pagana.
(Esas aves eran objetos preciosos,
colgados con ceremonia)

Someone stole my Christmas,
and now I can't enjoy it anymore.
Faltan muchas personas,
se ausentan las caricias,
una voz me repite cosas tristes,
mientras mi gente duerme bajo una losa
(Ellos hacían mi bella Navidad
en todo sentido, en serio.)

Y lamentablemente,
siento que toda dulzura cae,
presa de una fuerza superior a la gravedad,
dentro de un saco roto,
de bonito rojo aterciopelado.

Someone stole my Christmas.
Y no parece darse cuenta siquiera.


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Lo siento, chicas y chicos. Me he sentido triste durante estos días, la Navidad no significa lo mismo para mí, al menos no como antes. Y no puedo ver el todo con claridad. Un gran abrazo.

martes, diciembre 15, 2009

Un sueño agradable

Estaba en una ciudad pequeña, porteña. Era todo tan azul, que recordaba a ciertas ciudades del sur de Chile, o tal vez más como del Mediterráneo, donde todo está lleno de contrastes cromáticos, bañadas las rocas por un sol fuerte y directo. Había embarcaciones atadas a un muelle sencillo, de madera oscura. Las casas eran pocas, y todas pintadas de blanco o celeste. El verde sólo pertenecía a las plantas y árboles, abundantes y hermosas.

Eso sí, lo mejor del sueño, era su mar intenso, transparente y tibio. Tropical, puede ser. Y era tan sencillo nadar ahí, sin prisa, como saboreando cada momento. Uno podía ver los maderos bajo el agua, las burbujas luminosas, el sol filtrándose desde arriba. Hace mucho que no estoy en contacto con el agua de mar, ni menos con la inmensidad de su azul.

Sin embargo, el sueño tenía un acento de prisa, de deber, como cuando uno va con poco tiempo a un lugar hermoso. Así y todo era precioso. Estaba ahí mi madre, al parecer. Yo sólo recuerdo cómo se veía mi piel bajo el agua, mientras buceaba. Era una niña de nuevo.

lunes, noviembre 30, 2009

Porrazos varios

Lo admito: en muchos sentidos, son una idealista de lo más terca. No me refiero a ese tipo de terquedad conversacional, donde "yo siempre tengo la razón", para nada. Hablo de ese tipo de personas que confía y cree que su entorno no ha cambiado tanto, y que las personas que uno aprecia tampoco, que en el fondo (muy en el fondo) siguen siendo las mismas criaturas que conocí hace unos 10 ó 15 años atrás, qué sé yo.

Sigo siendo una idealista, lo creo y lo observo con un poco de amargura. Tal vez, uno de éstos días deje de ser tan ingenua (porque a veces es ingenuidad, y no idealismo), con tantas sorpresas que se lleva una por la vida. Hace poco, de hecho, me topé con un cambio radical en una de las personas más cercanas que puedo mencionar en mis aventuras. Sin embargo, fue tan radical el cambio, que dio como resultado un salto a miles de kilómetros, y de "cercana" pasó a ser "lejana". Es como si de pronto hubieran cambiado a dicha persona por otra, a la que desconocí. Y eso, sin dejar pasar mucho tiempo entre una reunión y otra.

No quiere decir que yo no cambie. Eso es absurdo. He pasado de ser una persona sedentaria a correr por lo menos dos veces a la semana, y siempre hacer algo de deporte entre medio; de ser carnívora a ser vegetariana; de ser ingenua y pasiva a formarme una opinión formada e informada de lo que ocurre actualmente, y de lo que es la memoria colectiva; a ser responsable de lo que digo en muchos aspectos, y además, a definirme en ciertos sectores, defendiendo lo que creo sin temor a parecer una fanática, y sin cambiar por darle en el gusto a otros. Me he vuelto más compleja, y del mismo modo, humilde y consciente. O al menos eso espero.

Pero es lamentable cuando uno ve cambios más bien negativos en estas personas claves en la vida de cada cual. Hay personas que pueden te pueden influir fuertemente, y cuando esa persona definitivamente ya no es la misma, algo hace click dentro. Algo te dice "Wow, ya no es la misma persona que conociste...¿en qué has cambiado tú? ¿qué vas a hacer?". Yo podría culpar al sistema (laboral, económico, el que sea) de estos cambios, a cosas relacionadas con el trabajo, con el curso natural de los eventos de una vida humana. Y también podría darme cuenta de una vez por todas que si este sujeto cambió tan radicalmente, fue porque así lo quería. Es lógico. Es obvio. Era su objetivo.

Así es: me topé con otra persona, que hasta me intimidó. Fue una actitud particular, aislada, que me dio a entender que simplemente hay una distancia enorme entre ambos, que mi idealismo con esta persona en particular ya no va más, y que las cosas van a ser distintas de ahora en adelante. Lamentablemente.

Como dije, de pronto, el idealismo me va a abandonar, y no habrá más que una suerte de lucidez de sabor ingrato en la boca. Y es probable que yo misma le cause esa misma sensación a alguien más, lamentablemente. Sólo espero poder darme cuenta a tiempo.