domingo, enero 28, 2007

Alquimia

-

Por una hebra de tu perfume
se filtró en mí el deseo.

Desde un rincón de tu cabello
brotó una verdad como la hierba.

En el destello de tus ojos
respira mi sonrisa.

Y en la tibieza de tus piernas
se destilan mis sueños.

-

sábado, enero 20, 2007

Uh, tanta cosa!

Han pasado ya dos semanas, del hecho que ha cambiado mi vida radicalmente: hago más cosas divertidas, duermo sin preocuparme tanto, como mejor, tengo más apetito y más energía.

Me titulé. Y fue lo mejor que pudo pasarme, lejos. La nota no fue la que yo hubiera querido, pero me aprobaron con distinción, lo que es MUY bueno!......Desde ese día, el 5 de enero, que he andado más en bicicleta, he descansado, fui a la playa por un par de días, y he retomado un poco mis amistades, pero muy poco.

Lo que ahora me queda por hacer es trabajar. Y cumplir con todo lo que he prometido, tanto a mis seres queridos vivos, como muertos.

Es grandioso, realmente.

Luego me gustaría contarles muchas más cosas, poner en letras lo que siento en este momento respecto a cierta persona, decir tantas cosas, pero lo haré más tarde.

Mucho más tarde.

jueves, diciembre 28, 2006

La Navidad en otro mundo - monotemática

Parafraseando la canción de Fangoria, "En otro mundo", pasé la Navidad pensando en impresiones, en trazados, en incrustar fotografías en un documento freehand y mirando de vez en cuando mi shinai (espada de bambú con la que se practica kendo) en un rincón de la pieza, sin ser tomado con la propiedad, la ceremonia y la disciplina que corresponde.

Para el caso, además fui a otro mundo a celebrar la Navidad. Uno de los hermanos de mi madre nos invitó a celebrar una cena navideña con ellos y con sus cuñados, y sus hijos, y los hijos de los hijos. La cosa es que había primos, no primos, relativos y adjuntos desde 25 años hacia abajo (yo la de 25....a mucha honra). Los más chicos tenían algo asi como 5 años, y estaban felices con unos computadores para niños, de esos Vtech, que les enseñan letras y números.

Y la cena fue exquisita, para otros, no para mí, porque el puré de manzanas con papas a la crema todavía me producen náuseas. Era lindo ver a toda gente reunida, a mi madre sentada al lado mío con cara de "yo no tengo idea qué hacemos acá, pero me como toda la comida", y yo pensando en la abuela, que si hubiera estado viva no habría querido ir a "esas lejuras" (mi tío vive en el Arrayán, Lo Barnechea, y yo vivo en San Bernardo, calcule usted...), que no hubiera querido que la vieran en silla de ruedas, que se hubiera molestado con sólo imaginar a la tía Marcela ahi diciendo "no te lo pueoh' creer.....gaiah!". Pero no estaba, y aunque quise decir algo en su honor al momento de iniciar la cena de Navidad, ya todos habían empezado a comer.

Esa noche de Navidad fue un buen resumen del cómo-hacer con una familia diversa, una cena abundante, una nana peruana que daba gracias a Dios por sus regalitos, y niños que gritaban por todo. Llegamos a casa temprano, mi madre recibió sus regalos, yo los míos, y después, a dormir simplemente. Y yo a conectarme a internet.

Ahora faltan pocos días para el Año Nuevo. Quiero salir a festejar de algún modo, pero el presupuesto y la lejanía no hacen mucho por ayudarme. La verdad es que tengo que concientizarme con el discurso de diseño que tengo que enarbolar gallardamente ante la comisión de título, y sigo preparando archivos, presentaciones....todo eso. No tengo cabeza para festejos.

Porque, como dije de nuevo, estoy en otro mundo, físicamente, mentalmente, oníricamente.
Y me cuesta volver al real.

lunes, diciembre 11, 2006

En las mil paredes de la casa

Es un período de crisis en la casa. En cierta forma hemos estado mucho peor, en el sentido de que la salud nos hacía las finanzas imposibles, la abuela con su genio nos atormentaba a todos, y mi vieja sabe que, aunque ya esté muerta, siempre fue así.

La Navidad, el calor, los problemas de plata, partidas, llegadas, fechas límite y mis monos extraños y ¿globales-locales?, las ilustraciones que forjo cada día para poder argumentar con más fuerza que merezco ser titulada como diseñadora. O como dice Jota, disoñadora. Esa palabra promete más que muchas cosas, más que la independencia o más que un trabajo bien pagado.

Esta vez quería escribir un poco más acerca de cómo se perfilan las fiestas en la casa Contreras-Naturali, pero realmente no sé qué demonios vaya a pasar: mi madre habla de reservas de cenas navideñas, Elisa habla de estar en su casa del norte con los papás, como corresponde y yo hablo de intentar no pensar en la abuela, la ausente abuela que le quita el aliento a mi madre.


Habrá un vacío gigante para estas fiestas, no quepa duda. Y quisiera borrarlo de las paredes de la casa, pero es difícil.

sábado, noviembre 04, 2006

Whisper - just a second, please

Yo soy la que quiere todo
casi a cambio de nada.
Yo soy la que se siente fuera de época
aunque sabe bien que no es así.
Yo soy la que siente que está sola
cuando en verdad no lo está,
sólo por perderse en su propia mente.

Yo soy la hija no perfecta,
ausente y extraña,
carnívora, tatuada y poco real,
que no gusta del color rosado,
ni del modo correcto de hacer las cosas.

Yo soy la que peca de cursi y sensible,
de burda y extraña,
que quiere vestir corbata y camisa,
de impecable negro,
pero no quiere usar
ni collares ni faldas.

Yo soy, finalmente,
la que no quiere caer rendida
a pesar de saber que sólo soy yo
(desgraciadamente?)
quien puede levantar el vuelo.

Y sí, me trizo entre palabras duras.
Mi piel es la que se corroe con la ausencia.
Yo soy la que admite las faltas.
Y sólo yo soy la que susurra a oscuras.

martes, julio 25, 2006

Letras perdidas *aviso de lírica en el camino*

Las sílabas revolotean coquetas
en rincones descoloridos.

Parece ayer
cuando la nostalgia me hizo escribir
versos rosados,
letras que me son ajenas ahora.

Ahora la ausencia irremediable,
el futuro incluso,
el simple aroma del suelo mojado
me traen toques de vidrio
de una sensación que no es más
que una ilusión
o un reflejo inverso.

Parece ayer
cuando corrí a perderme entre el pasto
y las hojas de árboles oscuros
para poder sumirme en sueños
e ideales que no abrigo hoy.

Hoy
las letras me dicen secretos
en lenguajes perdidos.
Son las letras extrañas,
las que se han quedado con forma
de cartas navideñas,
de notas al margen,
de sueños.


Los conceptos resbalan
de mi teclado,
sin detenerse.

martes, julio 11, 2006

fierros verdes - ouch! -

Poco a poco aparecen estructuras verdes por la ciudad, en la Alameda, en calles aledañas, verdes, de piezas férreas, con una altura de acuerdo a los mentados buses del sistema Transantiago.

La verdad es que a los buses en sí no les veo gran inconveniente (exceptuando el que se echen a perder con muchísima más frecuencia que los antiguos buses amarillos, que los choferes frenan al estilo del Tagadá - y uno sale volando del mismo modo - y que no pasan nunca....nunca!) Sin embargo, de a poco la empresa se dio cuenta que no habían paraderos que le hicieran justicia a sus flamantes buses, y decidieron generar infraestructura digna para sus preciosos usuarios.

¿Y qué sale como solución?
Una estructura hostil, de formas agudas, picos extraños que no se explica uno qué tiene de estético, de funcional o siquiera de congruente con los buses o el entorno que le rodea. Alguien trabajó ahí, y no le puso amor al proyecto, parece.
El otro día iba yo comentando esto mismo con mi novia. Es curioso, por decirlo menos, que en una ciudad hostil por naturaleza, estresante, vayan y usen ángulos y líneas rectas, como si fueran formas geométricas hechas al azar. Las formas angulosas casi siempre llevan a un mensaje dinámico, pero frío, hostil, no humano. Eso me han dicho, al menos.

No soy diseñadora de espacios, ni industrial, ni mucho menos, pero así de buenas a primeras ¿realmente esas formas aportan o embellecen Santiago?

-_-