lunes, noviembre 19, 2007

Trabajando en segundo plano *espere, por favor*

De alguna forma, la sensación de no-consciencia me inunda, nuevamente. No es que haya salido de una especie de velo malévolo y haya recolectado nuevas consciencias, si no que fue casi como un exceso de consciencia que terminó por agotarme. Eso fue la semana pasada.

El trabajo no es mi vida, eso está tan claro, pero ¿cómo hago para dejar fuera de mi casa cada aspecto de mi trabajo, que se queden frente a la puerta del 1413, tratando de entrar?

Ya me lo dice el sempai Poblete: "usted pelea con todos sus pensamientos en el shinai. Relájese, aparte el trabajo, la pareja, la casa, haga que su cuerpo obedezca sus órdenes, o voy a comenzar a pensar que usted es así siempre, en todos los aspectos de vida".
Mi expresión debe ser evidentemente orgullosa y muy picada. El sempai me sonríe y me dice "Y no me ponga más caritas, ¿ah? así, cero expresión..."

¿Que si me lo tomo a la personal? Sí. Es mi gran falla, creer que muchas cosas son desde y para mí, que de alguna forma soy responsable de todo. Qué ridículo, ¿no? Desde el más básico "men" que hago, hasta cada movimiento en kendo, hasta cada click en el trabajo, o decisión de la casa, todo es importante. He allí el error....creo.

Sigo en el estado de semi-consciencia, tratando de ordenar archivos mentales, de cumplir las tareas programadas, de recordar esporádicamente qué tengo que hacer y cuándo. El verano se apodera de los días, pero veo que mi descanso está lejos, en forma de vacaciones.


Qué consciencia la mía...me va a terminar matando.

lunes, octubre 22, 2007

De cómo Falabella atiende según la procedencia del cliente...

Es bien sabido que la típica frase "Precios al alcance de todos" o "Alta calidad, a bajos precios" es pura mentira. Es el truco más antiguo de todos, vender lo que no es, de la forma que realmente no es, o de la forma que nosotros quisiéramos creer, como humildes ovejas consumidoras que parece que somos.

Bueno, esto surge a partir de una pasta de pollo, tal cual. Hace casi tres meses compré el refrigerador de mi casa, y con él venía una minipimer de regalo, la que sólo abrí de su empaque original el jueves pasado. Tras moler un poco el pollo con las otras cosas, descubrí que las hojas se habían separado del aparato, y que nadaban felices entre el pimentón y la mayonesa. Pensé que estaba fallada, y tras intentar 5 veces moler un poco más la mezcla, la hoja se soltó definitivamente del rotor. "Adiós, cócteles sabrosos y salsas deliciosas: me han regalado una basura", dije.

Fui el sábado a Falabella electrónica de Santiago Centro a ver cómo podía arreglar el aparato. Los hechos fueron los siguientes:
1) Primero, esperé cerca de 10 minutos por un turno que no avanzó.
2) Pregunté antes de mi turno, a un tipo que daba vueltas por ahí, qué podía hacer con esa situación del aparato fallado. Las respuestas fueron surtidas, y provinieron de jefes y subordinados: El accesorio (la hoja) no se cambia, hay que dejarlo en servicio técnico para que ellos decidan qué hacer, si la venta se hizo por internet, no hay nada que hacer, etc. ¿Soluciones? Cero.

Con un paquete inservible, una boleta inútil y harta frustración, decidimos con Elisa ir a probar suerte a Falabella del Parque Arauco, pues está probado que a veces cambian un poco las respuestas de un local a otro.

El día domingo fui al mega mall mencionado, con mi madre y con Elisa. Los hechos fueron los siguientes:
1) Tomé mi número de atención para el turno, y no tuve que esperar nada para ser atendida.
2) Tras explicar el desperfecto del aparato, la srta. del mesón tomó la caja, comprobó el daño, y partió a cambiarla por una nueva, en menos de dos minutos. Me sonrió, gentil y me entregó lo que le solicitaba, sin complicaciones. ¿Soluciones? Justo la que esperaría de Falabella.

A dónde voy con todo esto: No es posible que una empresa que se dice número uno en el mercado en tasas de interés tenga tales variaciones de atención, en dos comunas distantes, en una misma región incluso. En un local, tras una simple mirada, se te demora en tus trámites, las soluciones no existen, y simplemente has perdido todo. En otro local, eres atendido con dignidad, rapidez y precisión, sin siquiera cuestionar si la boleta que ostentas es realmente la tuya.

Por un buen rato me quedé pasmada ante el cambio de aire, cómo en el Parque Arauco, sin importar cómo te veas, te atienden perfectamente, pero en Santiago centro no.
Damas y caballeros, hay que tener cuidado. En la ley del consumidor, uno debe reclamar lo que es justo, y en este caso ¿qué diferencia hay si vivo (y por ende, consumo o compro) en Las Condes o en Santiago Centro?

Falabella, te tengo entre ceja y ceja, igual que a París. No hay que dejarse aplastar.

jueves, octubre 18, 2007

In love and also idiot

Aún cansada, con los ojos ardiendo
Te miro con paciencia.
Qué clase de idiota soy,
Aún no lo tengo claro,
pienso mil y una claves
y sin embargo
sólo me pierdo más y más
en una especie de laberinto
que surge desde lo más profundo
de mí misma.

Enamorada e idiota
Observo tus gestos,
Tus expresiones más graves
Y las más leves.
Y a pesar de estar cansada,
Y de que no hay nadie más allí,
Nadie más que lo entienda,
Sigo, y te miro desde lejos,
Y me doy cuenta de la fatalidad.

De la fatalidad que significa
El estar allí y no estar
El oír pero no escuchar,
Y el saber y saborear y meditar
que tampoco me oyes,
A pesar de que estás allí.
Enamorada e idiota
Me entrego desnuda
Me entrego en palabras simples
Entresacando restos de tristeza,
Aunque de pronto no hay caminos.

Los vacíos son más intensos,
Los silencios se convierten en pedazos,
Trozos de otras conversaciones.
In love and also idiot
Lo diré de forma sutil,
Sólo quiero una pausa,
Sólo quiero un sí,
Sólo quiero y deseo y sueño
Y amo de forma que no tienes idea
Lo que tú apenas ves en ti misma.

Enamorada e idiota, claro,
cómo no, casi siempre.
Mejor, te propongo una idea:
Vámonos lejos, a volar,
Para que no nos moleste el sol,
Y no nos pese el alma y el cuerpo.

sábado, septiembre 29, 2007

Consciencia

Me quise abandonar un día gris
por querer ser de nuevo lo que ya no soy.
Traté de flotar sin culpa,
sin remordimientos ni lazos de bonita seda,
y no pude.
¡No pude!

Quise dejar de hablar por dentro
un día de color pastel.
Quise dejar de sentirme, en cada pliego de piel,
en cada fuerza aplicada sobre algún cuerpo
inconsistente.
Pero no pude, nuevamente,
fue como luchar contra la inmensidad del cielo,
con su mirada impasible,
y ajena.

Quise correr, ser libre,
ser pura energía, sentirme intensa,
como un estallido de fuego arrasando con todo.
Y tampoco pude,
sólo caí dormida,
al borde de una cama olorosa,
en un espacio inmensurable.

Porque estaba cansada,
por eso no pude,
nada más.
Ni abandonarme,
ni flotar,
ni ser irresponsable,
como un canal alfa,
ni significar nada,
o ser sorda por dentro.

Todo estaba presente,
bullía, gritaba, murmuraba,
como siempre
y no pude ni evitarlo.
Para variar.

viernes, septiembre 21, 2007

Sistemas, vidas y otras malas costumbres

Una vez una amiga mía dijo "la ausencia se genera porque el sistema acapara las vidas como productos", y cada vez llego a pensar más como ella.

Nunca he sido amiga de pensar en "el sistema", como el eterno mal y enemigo impuesto por la masa que conformamos todos. Jamás me he guiado por ideales de tipo "yo voy contra el sistema porque es genial", o "voy contra la corriente porque a mí nadie me entiende", porque no me sirven esas proclamas: siempre he tenido una especie de suerte gigante, una estrella secreta que permite que o bien no me dañe demasiado, o no considere lo que el resto vocifera como un abuso, manteniéndome casi indemne, tranquila, y hasta afortunada, dentro de mis exigencias.

Sin embargo, ahora solidarizo un poco con la idea de que el famoso y nebuloso sistema sí nos toma como productos. La ausencia, como falta de algo, como la multiplicación por cero de lo más primordial, sucede, y aunque uno pelee porque no ocurra, socava amistades, genera mentiras piadosas y ridículas y causa cansancio crónico, que es ése que no te deja soñar ni despierto.

Es mucho, si en mis escasos sueños se cuela mi jefe, hablando de originales para imprenta, si un antiguo cliente me pide que le replantee un logo y al despertar, veo que las horas de sueño corrieron como velocistas, sin poder ni besar a mi novia o sin poder acariciar a mi madre.

¿Y qué demonios es el sistema, entonces?
Pues es lo que somos todos, en distintas proporciones, en conjunto, son nuestras leyes, nuestras formas de ser, borrosas y mezcladas, junto a los residuos de los errores previos, y los éxitos también. Uno puede quejarse del sistema, pero además puede interpretarlo a su modo, puede torcerlo, puede esquivarse como un montón de caca en el camino, o aprovecharse de la promoción del minuto. La idea no es tomarlo tal y como venga, como la mayoría de las cosas de este mundo, hay que saber tomarlo.


Por ahora, mi meta es tratar de hacer todo lo que quiero, de la mejor forma posible. Claro, entre esas cosas hay elementos no deseables, pero supongo que mi buena estrella (o mi padre, cuidándome desde un plano invisible) no dejará que me afecten mucho. Después de todo, una parte del sistema la conformo yo, algo tendrá que cambiar.

miércoles, septiembre 19, 2007

Dieciocho en resumen (no space key)

ViajarhuirtaxibolsointernetdesayunoautomamáMako
carreteracasahumedaddesordenmamá
olorgatoalmuerzoprietaarrozjugosiesta
TVmásTViralcinenohayfunción
vueltagiganteporcarreteracasanerviosdormir
fríomásfríopanlechetéazúcar
duchasordenlimpiarbañodeMako
asadoalmuerzopelículaYeinFondamamácantando
cuecascuicoschoripánborgoñalostresperroscarretera
sueñodormiralmuerzo
asadosiestapelículaHallmarkbolso
ropalimpiaautoascensor
casasolacamasábanasdormir.

Eso fue mi dieciocho largo, si me permiten. Nebuloso y hogareño.

Un gran saludo.

lunes, septiembre 03, 2007

Volver a kendo

En la descripción de mi blog menciono "algo de kendo", y ahora quisiera hacerle honor a esa instancia.

La verdad es que desde que falleció mi abuela que no había ido a kendo...eso fue a principios de junio del año 2006, y resolví volver ahora a fines de agosto, con el orgullo atascado en la garganta, sin bogu y con el respaldo económico que me da mi trabajo.

Todo ha ido bien, realmente, pero hay algo que lejos me motiva mucho más a continuar, a ser porfiada con la disciplina y tratar, tratar siempre: cuando volví, muchos sonrieron contentos, otros me abrazaron felices de verme de vuelta, y realmente sentí que volvía a una suerte de "casa". El dojo nunca ha sido de lo más cool, de lo más fino, de lo más bonito, pero es mi dojo, y eso me pone sumamente feliz. Su olor es único, y si bien no es nada agradable, es el olor de mi dojo, y donde doy rienda suelta a varios de mis sueños.

Ahora he dado otro paso nuevo, con el cual supongo que avanzaré más y mejor, a no ser que el cansancio me robe demasiadas energías: me he comprado un bogu, usado, pero con mucho carrete por delante. Viene con el típico olor a sudor, a peleas, a oscuridad y encierro, pero ya fue sanitizado con alcohol y odorificado (huele a fresitas, pero voy a tratar de ponerle un olor menos...rosado). Es de 1 mm, por lo que tratar de romperlo es casi imposible, y los golpes no se sienten nada. El men o casco está perfecto, el tare sólo necesita una manito de anilina color índigo, y el do precisa un par de pulimientos, y ya estaría todo perfecto.

Finalmente, es MI armadura, y con eso tengo la posibilidad de recuperar un poco mi suerte de "honor", y la habilidad alcanzada en algún momento de mi pasado entrenamiento.

Mis amigos del dojo de seguro van a celebrar esto: podré combatir con ellos con todas las de la ley, y de paso, compartir y conocer más en el próximo campeonato sudamericano que se va a celebrar en Santiago. Tengo unas ganas de ir.....ah! les dejo el link: http://www.sudkendochile.cl.nu/